11 marzo 2008

Amigo torbellino

¿Cómo explicarle al torbellino que fuera de las fronteras de sí mismo existe un inmenso mar de sueños? Sería imposible que lo entendiese, porque el torbellino se arrastra a sí mismo a las profundidades de la oscuridad. Porque el torbellino está tan atrapado en el círculo vicioso de sus pensamientos cíclicos que la luz no llega a las profundidades de su alma.

Por eso quiero huir de ti, pequeño torbellino. Por eso no sé cómo decirte que prefiero el vaivén de las tormentas, el silbido del viento huracanado, el estruendo de los truenos o el frío intenso de las heladas, que caer en el vacío negro y desquiciante de tu viaje sin retorno.

Por eso intento que no me atrapes. Porque caer en tu guarida significaría vivir sufriendo, a la caza de fantasmas invisibles y silenciosos cuya presencia, tan sólo intuida, produce mil veces más miedo que los monstruos de la realidad.

Por eso no quiero. No. No quiero morir asfixiada por la agonía de tus giros. No quiero morir ahogada en las profundidades de tu pozo oscuro.

Por eso yo nado a pecho descubierto. Por eso me quedo en mi balsa de madera respirando la brisa de este mar inmenso. Por eso, amigo torbellino, aquí me quedo, quemándome con este sol sincero, aguardando lluvias, tempestades, truenos y hielos. Porque prefiero el dolor del mundo, a esconderme en un agujero.

No hay comentarios: