15 diciembre 2007

Desgana

Será el invierno... Este extraño invierno sin frío que hacía tiempo que no vivía... O quizás sea el agotamiento que produce la realidad... No sé que será, pero así me encuentro: sin fuerzas, sin ganas... No, no es depresión, a esa la conozco de sobra y sé reconocer su aliento cuando llega. No, esta vez es simple desgana. No es que nada me motive, no. Motivaciones siempre sobran. Es que no me apetece hacerles caso. Quizás sea sólo una etapa. La etapa de automatismo en la que tan sólo hago lo que obliga el día a día a hacer. Actuar, sin pensar, sin necesidad de planear. Tan sólo actuar como un proletario en la fábrica apretando una y otra vez los tornillos que pasan frente a su cara en la cinta transportadora. Un tornillo, apretar, tres giros, otro tornillo, apretar, tres giros... Así ocho horas, o diez, o doce... Y luego a dormir, sin pensar. Y despertar para seguir apretando tornillos sin desviar la mirada... Así, a desgana... Sin ánimo de nada más... No, ni de amor, ni de pasión, siquiera... Porque para amar hay que pensar y para satisfacer a la pasión hay que echarle ánimo de caricias... No. Esta vez no tengo ánimos ni de amar.

1 comentario:

El príncipe de las palabras dijo...

Animo brujita, no te me vengas abajo. No te voy a regalar palabras de consuelo, pues aunque conozco su efecto balsámico (no en vano soy su indiscutible príncipe), creo que, yendo dirigidas a alguien tan extraordinario como tú, éstas han de medirse con mucho tiento. En general, nos gusta que nos digan "tú eres estupendo/a", "tú te mereces más que esto", "es injusto lo que te está pasando", "seguro que tu problema se soluciona pronto", etc, etc. Ese es un remedio fácil, pero en la vida, por desgracia, las cosas no son nada fáciles, y tú lo sabes, brujita; ningún maná milagroso caerá del cielo para alimentarnos, de eso estoy seguro, sino que hay que ir a buscarlo, es necesario hacer un esfuerzo para no caer en la desesperación y terminar tumbados sobre el sillón diciendo "que desgraciaito/ita soy" y suplicando constante y únicamente por palabras de consuelo y pena. El mundo está infectado de egoísmo y, lo queramos o no, nos tocó vivir en él. Ya me gustaría a mí, como caballero andante, cambiarlo, pero hay demasiados gigantes que lo impiden.

Así que deja de apretar tornillos como una puñetera autómata y levanta la vista para volver a mirar a la vida de frente. Reflexiona primero sobre qué es en realidad lo que te pasa, segundo por qué te pasa, y tercero qué puedes hacer para arreglarlo, y busca tú misma las soluciones. No te quedes mirando a ver cómo las cosas suceden, haz tú que sucedan, no pases el día sentada apretando tornillos. Creo, por tanto, que debes combatir tus pesares con iniciativas, pues no hay mejor remedio contra la tristeza y el desánimo que la acción.

Y, sobre todo, no digas que te falta el ánimo para amar. Tú tienes un jodido don, que es el don de hacer vibrar las almas de quienes tienen la dicha de leerte y escucharte. Puedo asegurarte que los tocados por ese don nacieron para amar y ser amados. No desaproveches ese don cayendo en una aberrante apatía.

La vida está ahí fuera, a tu alcance, sólo hay que estirar a veces un poco la mano para agarrarla.... Vale, reconozco que en ocasiones no resulta tan sencillo. Pero tú eres una luchadora nata. Eres jodidamente buena, y por eso estoy jodidamente enojado al verte ahora tan apagada. Sí, es cierto, ahora estoy enojado... De veras.... Bueno, sólo un poquito enojado. No puedo estarlo mucho con alguien que (sí, yo también me incluyo) hace vibrar mi alma tan gratamente.

Un cálido abrazo (tórrido, si quieres, más que nada porque no vaya a ser que tengas razón y, en efecto, sea cosa del invierno)
El príncipe de las palabras