25 diciembre 2007

Solsticio de invierno

Buenas noches exploradores... Este año todo ha ido con tantas prisas que no he podido siquiera adelantarme a la noche para felicitaros el Solsticio de Invierno.

Sólo deciros que, como cada año, el aquelarre con mis viejas amigas las brujas del mundo ha ido sobre ruedas y que alrededor de la hoguera mágica me he acordado de cada uno de vosotros para conjurar a los elementos y lograr que la luz de vuestra sonrisa siga iluminando el camino de todos los que os quieren...

Feliz Navidad, amigos!!

15 diciembre 2007

Desgana

Será el invierno... Este extraño invierno sin frío que hacía tiempo que no vivía... O quizás sea el agotamiento que produce la realidad... No sé que será, pero así me encuentro: sin fuerzas, sin ganas... No, no es depresión, a esa la conozco de sobra y sé reconocer su aliento cuando llega. No, esta vez es simple desgana. No es que nada me motive, no. Motivaciones siempre sobran. Es que no me apetece hacerles caso. Quizás sea sólo una etapa. La etapa de automatismo en la que tan sólo hago lo que obliga el día a día a hacer. Actuar, sin pensar, sin necesidad de planear. Tan sólo actuar como un proletario en la fábrica apretando una y otra vez los tornillos que pasan frente a su cara en la cinta transportadora. Un tornillo, apretar, tres giros, otro tornillo, apretar, tres giros... Así ocho horas, o diez, o doce... Y luego a dormir, sin pensar. Y despertar para seguir apretando tornillos sin desviar la mirada... Así, a desgana... Sin ánimo de nada más... No, ni de amor, ni de pasión, siquiera... Porque para amar hay que pensar y para satisfacer a la pasión hay que echarle ánimo de caricias... No. Esta vez no tengo ánimos ni de amar.

01 diciembre 2007

Paz

La paz. Esa que da la autosuficiencia. La que se consigue cuando el corazón alcanza la plenitud de sentirse feliz consigo mismo. La que otorga la libertad de poder ver el mundo con la claridad de unos ojos cristalinos que han logrado limpiar su alma a base de lucha y de esfuerzo. A base de vivir sufriendo.

Sí. La logré. Quizás no dure más que este instante. Pero, ya sé lo que es sentirla.

Sí. La paz es esto. Es estirar los brazos en mitad de la soledad de una noche de lluvia y sonreír. Es mirar a tu alrededor y ver tan sólo vacío, escuchar tan sólo el silencio y sentir que no es necesario nada más. Es no sufrir por las ausencias, sino, por el contrario, disfrutar de mi propia presencia.

La paz es descubrir cuánto necesitaba estar conmigo misma y de pronto tenerme. La paz es este minuto de regocijo, este momento en el que descubro que hoy he sido capaz de quedarme en la oscuridad y no ha ocurrido nada.

O sí. Sí ha ocurrido. Ha ocurrido que mi alma se expandido por ella, por esta oscuridad vacía de la noche, y me he sentido plena y he brillado con luz propia, llenando hasta el último recoveco oscuro de esta noche en calma. Hoy ha ocurrido, la paz de no necesitar, de no requerir más que mi propia sonrisa. La paz de, al fin, tras tantos pasos andados, sentir que estoy en paz.