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Hace 15 horas
La Bruja del Mar
Sólo el mar es testigo de una vida de silencio, retiro y meditación. Es la vida de Anhara, la bruja del mar.Anhara escribe. Escribe sus sueños sobre la arena, dibujando sus fantasías con la esperanza de que tomen forma bajo las nubes.
Este blog ha sido escrito por Vanessa del Cristo y está protegido por una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.
Entre dos enormes peñascos de lava negra y sobre un lecho de fina arena volcánica, se alzaba firmemente la casita del mar. Sus paredes estaban hechas de fuertes rocas oscuras, en las que se abrían tres pequeños ventanucos y una puerta de madera. El techo, también de piedra, estaba recubierto por millones de conchas de lapas, mejillones y burgados, entre los que, a duras penas, se abría paso una pequeña y humeante chimenea. De noche, sólo el brillo en los cristales de una hoguera parpadeante hacía imaginar la vida en aquella cala solitaria. De día, el sol se reflejaba sobre las conchas del tejado, haciéndolo brillar tan deslumbrantemente que desde lejos parecía estar hecho de oro. En su interior, a la luz de una vela, se refleja en las paredes una silueta borrosa encorvada sobre una mesa de madera de pino. Un cabello largo y ondulado baila en el aire al son de la brisa marina, mientras una lágrima sacrílega hace un borrón de tinta sobre el papel envejecido que descubre sus sueños.
1 huellas en la arena:
Animo brujita, no te me vengas abajo. No te voy a regalar palabras de consuelo, pues aunque conozco su efecto balsámico (no en vano soy su indiscutible príncipe), creo que, yendo dirigidas a alguien tan extraordinario como tú, éstas han de medirse con mucho tiento. En general, nos gusta que nos digan "tú eres estupendo/a", "tú te mereces más que esto", "es injusto lo que te está pasando", "seguro que tu problema se soluciona pronto", etc, etc. Ese es un remedio fácil, pero en la vida, por desgracia, las cosas no son nada fáciles, y tú lo sabes, brujita; ningún maná milagroso caerá del cielo para alimentarnos, de eso estoy seguro, sino que hay que ir a buscarlo, es necesario hacer un esfuerzo para no caer en la desesperación y terminar tumbados sobre el sillón diciendo "que desgraciaito/ita soy" y suplicando constante y únicamente por palabras de consuelo y pena. El mundo está infectado de egoísmo y, lo queramos o no, nos tocó vivir en él. Ya me gustaría a mí, como caballero andante, cambiarlo, pero hay demasiados gigantes que lo impiden.
Así que deja de apretar tornillos como una puñetera autómata y levanta la vista para volver a mirar a la vida de frente. Reflexiona primero sobre qué es en realidad lo que te pasa, segundo por qué te pasa, y tercero qué puedes hacer para arreglarlo, y busca tú misma las soluciones. No te quedes mirando a ver cómo las cosas suceden, haz tú que sucedan, no pases el día sentada apretando tornillos. Creo, por tanto, que debes combatir tus pesares con iniciativas, pues no hay mejor remedio contra la tristeza y el desánimo que la acción.
Y, sobre todo, no digas que te falta el ánimo para amar. Tú tienes un jodido don, que es el don de hacer vibrar las almas de quienes tienen la dicha de leerte y escucharte. Puedo asegurarte que los tocados por ese don nacieron para amar y ser amados. No desaproveches ese don cayendo en una aberrante apatía.
La vida está ahí fuera, a tu alcance, sólo hay que estirar a veces un poco la mano para agarrarla.... Vale, reconozco que en ocasiones no resulta tan sencillo. Pero tú eres una luchadora nata. Eres jodidamente buena, y por eso estoy jodidamente enojado al verte ahora tan apagada. Sí, es cierto, ahora estoy enojado... De veras.... Bueno, sólo un poquito enojado. No puedo estarlo mucho con alguien que (sí, yo también me incluyo) hace vibrar mi alma tan gratamente.
Un cálido abrazo (tórrido, si quieres, más que nada porque no vaya a ser que tengas razón y, en efecto, sea cosa del invierno)
El príncipe de las palabras
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